Seguir una ruta literaria es una forma diferente de viajar. Permite visitar lugares, monumentos o barrios desde otro punto de vista: el que dejan los personajes, los autores y las historias que han sucedido allí o en los que se han inspirado. Las rutas literarias por Catalunya adoptan formas muy diversas, desde grandes novelas ambientadas en la capital catalana hasta itinerarios vinculados a escritores que marcaron un antes y un después en pequeños pueblos rurales. Barcelona, gran escenario literario Barcelona es una de las grandes capitales literarias de Catalunya. Sus calles, plazas y barrios han inspirado novelas muy leídas, han acogido a escritores decisivos y se han convertido en escenario de historias que aún hoy transforman la forma de mirar la ciudad. Del Barrio Gótico al Born, de Gràcia al Raval, la literatura aparece a cada paso. La Barcelona de “La sombra del viento” Pocos libros han contribuido tanto a fijar una imagen literaria de Barcelona como La sombra del viento. La novela de Carlos Ruiz Zafón convierte la ciudad en un espacio de misterio, memoria y niebla, con una atmósfera que invita a perderse por las calles del centro histórico. La ruta de La sombra del viento propone redescubrir toda la ciudad, desde la Avenida Tibidabo hasta el Barrio Gótico, pasando por las Ramblas y el Born. Una Barcelona de sombras, librerías y secretos que sigue fascinando a lectores de todo el mundo. “La catedral del mar” y la ciudad medieval Si hay una ruta que permite adentrarse en la Barcelona medieval, es la que gira en torno a “La catedral del mar”. El barrio del Born y el entorno de Santa Maria del Mar concentran buena parte de su atractivo. Aquí la ciudad se lee a través de la piedra, de las antiguas calles comerciales y de la memoria de una época que aún se percibe en el urbanismo y en el ambiente del barrio. Cervantes y el Quijote en Barcelona Barcelona ocupa un lugar singular dentro de la literatura universal porque es una de las pocas ciudades reales que aparecen en el Quijote, en los capítulos LXI-LXV. Esta conexión hace especialmente atractiva una ruta literaria que relacione a Cervantes con el frente marítimo, la ciudad antigua y la idea de una Barcelona abierta al mundo. En la novela, Cervantes escribe: "flor de las bellas ciudades del mundo, honra de España, temor y espanto de sus vecinos y lejanos enemigos".