Barcelona, Girona, Lleida y Tarragona han sido escenario de películas y series que se integran de forma natural en sus calles, plazas y edificios históricos. Esta ruta propone recorrer las cuatro capitales catalanas, siguiendo la huella de esas producciones, utilizando el cine como punto de partida para descubrir lugares emblemáticos y curiosidades que solo se aprecian caminando la ciudad. Barcelona: una ciudad que el cine recorre barrio a barrio La ruta urbana arranca en Barcelona, una ciudad que el cine ha filmado desde múltiples miradas y que permite recorrerla a través de historias muy distintas. Barcelona según Almodóvar Uno de los retratos más reconocibles es el de Todo sobre mi madre (1999), la primera película de Pedro Almodóvar rodada en la capital catalana. Durante tres meses de trabajo, Barcelona acogió 95 de las 122 secuencias del film. Espacios como la plaça del Duc de Medinaceli, el Palau de la Música Catalana, el Teatre Tívoli o el Hospital del Mar dibujan una ciudad sensible y profundamente humana. Para completar la experiencia, los fans del director pueden acercarse al Almodobar Barcelona, un bar de copas y karaoke inspirado en su universo estético y conocido por su ambiente LGTBQ+ friendly. La cotidianidad de la ciudad con "Merlí" y "Merlí:Sapere Aude" El recorrido avanza hacia el Eixample y la parte alta con Merlí, una serie que mostró una Barcelona cotidiana y alejada de los circuitos turísticos. El instituto ficticio Àngel Guimerà, rodado en la Escola Menéndez Pidal de Sant Genís dels Agudells, se combina con espacios reales como el bar Jockey, Snooker Billares o el CosmoCaixa. Su spin-off Merlí: Sapere Aude amplió este mapa urbano trasladando gran parte de la historia a la Universidad de Barcelona (UB), donde se filmaron las escenas universitarias del protagonista, Carlos Cuevas. Durante agosto, la UB se convirtió en un auténtico plató: aulas, pasillos y el jardín del Edificio Histórico se llenaron de cámaras y focos, con un equipo reducido por las restricciones sanitarias. La jefa de producción, Magda Gargallo, recuerda especialmente la colaboración del propio centro y lo simbólico que fue rodar allí, un lugar que cualquier visitante puede recorrer siguiendo los pasos de la serie. La Barcelona portuaria a través de cine de aventuras y acción Desde allí, el trayecto desciende hacia el litoral con Mano de hierro (Netflix), un thriller contemporáneo protagonizado por Eduard Fernández que explora la Barcelona portuaria. La Zona Franca, el Port de Barcelona, el puerto deportivo Marina Vela y varios puntos de Sants-Montjuïc y Ciutat Vella construyen un paisaje que conecta la ciudad con su actividad marítima e industrial. Uncharted, protagonizada por Tom Holland y Mark Wahlberg, utilizó varios lugares emblemáticos de Barcelona como escenario de su aventura de búsquedas de tesoros. El MNAC y la zona de Montjuïc aparecen en pantalla, aunque el punto más reconocible es el Palacio Victoria Eugenia, entre la Fuente Mágica y la plaza de las Cascadas, donde se rodaron algunas de las secuencias de acción más espectaculares. El rodaje generó aún más expectación gracias al cameo del youtuber hispano-noruego El Rubius, que aparece como extra en una escena filmada en Montjuïc mientras el personaje de Holland descifra un mapa, un guiño pensado para su enorme comunidad de seguidores y su vínculo con el mundo de los videojuegos. Poblenou y las periferias: memoria urbana y mirada social Muy cerca se ubica el conocido barrio de Poblenou, que en el año 94 se convirtió en protagonista de la serie homónima. Gracias a ella descubrimos lugares como La Torre de les Aigües del Besòs, una torre industrial reconvertida que ofrecía vistas panorámicas, o la Plaza de Prim, un núcleo histórico que reunía a pescadores y trabajadores, con edificios del siglo XIX. El itinerario continúa hacia el norte, hasta Torre Baró, donde El 47 sitúa algunas de sus escenas más tensas. El Castell de Torre Baró, en lo alto de una colina, ofrece una de las panorámicas más impactantes de Barcelona y ayuda a entender su complejidad urbana. Barcelona como escenario de series internacionales Antes de abandonar la ciudad, Barcelona demuestra su versatilidad a través de otras muchas producciones a las que ha servido de telón de fondo. The Crown transformó la plaça Francesc Macià en París, The Walking Dead: Daryl Dixon utilizó el Tibidabo y las Tres Xemeneies de Sant Adrià de Besòs para crear una atmósfera post apocalíptica, y Cobra Kai recorrió escenarios icónicos como la Sagrada Família, la Rambla, el MNAC y las playas. Esta secuela de Karate Kid retoma la rivalidad entre Daniel LaRusso y Johnny Lawrence décadas después de la franquicia ochentera que arrasó en taquilla, trasladando parte de su historia a Barcelona como escenario de un torneo internacional y ampliando el mapa global de la saga. Antes de despedirnos de Barcelona, queda una curiosidad poco conocida que también forma parte de su historia cinematográfica reciente. Una de las escenas más impactantes de El perfume: Historia de un asesino (2006) se rodó en el Poble Espanyol. Fue el nacimiento de Jean-Baptiste Grenouille en un mercado de pescado, recreando el olor insoportable del mercado con dos toneladas y media de pescado y una tonelada de carne.