La arquitectura catalana ha sido un recurso constante para el cine y las series, capaz de situar una historia y darle carácter desde el primer plano. A lo largo de esta ruta, distintos edificios y conjuntos arquitectónicos se convierten en paradas que permiten descubrir cómo el audiovisual ha aprovechado estos espacios y qué los hace especialmente atractivos para visitar hoy. Este recorrido transita entre el patrimonio arquitectónico y fílmico como una propuesta especialmente interesante en 2026, año en que Barcelona será la Capital Mundial de la Arquitectura. Castillos, monasterios y conjuntos históricos Iniciamos este viaje acercándonos a grandes referentes monumentales que se remontan a la Edad Media. La Barcelona Medieval en "La Catedral del Mar" En el caso de Barcelona, uno de los más importantes es la Basílica de Santa María del Mar, protagonista indiscutible de La Catedral del Mar. La serie, basada en la novela de Ildefonso Falcones, recrea esta ciudad en el siglo XIV a través de la vida de Arnau Estanyol, que discurre paralela a la construcción del templo. Levantada entre 1329 y 1383 con el esfuerzo de los pescadores y vecinos del barrio, la basílica se convirtió en un símbolo del pueblo llano frente a la nobleza y el alto clero. Cerca del 80% de las escenas se rodaron en exteriores reales, aprovechando espacios que apenas han cambiado desde el medievo. La basílica fue clave en la escena final, rodada en su interior, cuando culmina la construcción del edificio. El barrio Gótico también funcionó a la perfección para las tramas relacionadas con la llegada de la peste, la intolerancia religiosa y la segregación racial. En la Plaça del Rei, uno de los mejores ejemplos de arquitectura medieval de la ciudad, se filmaron escenas finales de la serie que confirman el enlace matrimonial entre Arnau y Mar, con más de 400 figurantes y sin apenas intervención escenográfica. Hoy, la visita a la Basílica de Santa María del Mar permite revivir ese contexto: el acceso al templo es gratuito en horarios de culto y las visitas guiadas permiten subir a las terrazas y recorrer rincones como la cripta. El Castillo de Cardona: fortaleza medieval de cine Salimos de Barcelona ciudad para adentrarnos en su provincia. Nuestra próxima parada es el Castillo de Cardona, una de las fortalezas medievales mejor conservadas de Catalunya. Levantado sobre un promontorio rocoso, domina el valle del Cardener y conserva un imponente conjunto defensivo con murallas, torres y la colegiata románica de Sant Vicenç, integrada dentro del recinto. Este escenario llamó la atención de Orson Welles, que rodó aquí Campanadas a medianoche (1965). El director buscaba un castillo capaz de transmitir poder, aislamiento y épica, y encontró en Cardona un espacio ideal para su adaptación de Shakespeare. Los vecinos aún recuerdan cómo Welles, apasionado y exigente, recorría las murallas en busca del encuadre perfecto, fascinado por la fuerza visual del conjunto. La solidez del conjunto permitió recrear la Inglaterra medieval sin apenas intervención escenográfica, motivo por el que el castillo fue reconocido como Tesoro de la Cultura Cinematográfica Europea. Décadas después, Cardona volvió a ponerse ante las cámaras con La Catedral del Mar, donde el castillo se transformó en la sede del tribunal de la Inquisición. Hoy, el castillo —actual Parador Nacional— se puede visitar siguiendo la Ruta Orson Welles, una visita guiada bajo demanda que señala los puntos exactos del rodaje, combinando historia, arquitectura y cine en una sola visita. Girona medieval y fantasía televisiva en "Juego de Tronos" Nuestro viaje continúa hasta Girona, cuya Catedral de Santa María se convirtió en uno de los escenarios más reconocibles de la sexta temporada de Juego de Tronos. Su escalinata barroca pasó a ser el Gran Septo de Baelor, mientras que otros rincones del casco antiguo, como la Pujada de Sant Domènec, los Banys Àrabs, la Plaça dels Jurats o el monasterio de Sant Pere de Galligants, se transformaron en espacios de Braavos y Antigua. La serie apenas necesitó modificar estos lugares, algo que permite reconocerlos fácilmente durante la visita. De hecho, hoy estas localizaciones se pueden descubrir a través de visitas culturales al patrimonio de la ciudad, que permiten acceder y contextualizar edificios como la catedral o el monasterio. Además, Girona ofrece visitas específicas centradas en los escenarios de Juego de Tronos, con recorridos guiados que explican cómo se rodaron las escenas, qué puntos exactos aparecen en pantalla y qué anécdotas dejó el paso del equipo por la ciudad. Como guiño final al fenómeno Juego de Tronos en la ciudad, Girona suma incluso experiencias gastronómicas vinculadas a la serie. En la heladería Rocambolesc, de los hermanos Roca, se creó el helado “Mano Dorada”, una edición limitada con forma de mano dorada y sabor a naranja sanguina. Concebido como homenaje a Jaime Lannister, se ha convertido en una parada obligatoria para los fans que quieren llevarse un recuerdo comestible.