Ingredientes Para 12 raciones: 20 calçots 1 huevo aceite de oliva sal 50 g de harina 200 ml de agua Dificultad: Baja Para preparar esta receta de calçots rebozados necesitarás pocos ingredientes y producto fresco de calidad, ya que el sabor de los calçots es lo que marca la diferencia. Elígelos tiernos y de temporada para obtener un resultado óptimo. Antes de comprar los calçots, ten en cuenta su origen. Los de Valls son los únicos con una IGP (Indicación Geográfica Protegida), pero hay otros, como, por ejemplo los del Baix Llobregat y los de Gallecs, que no tienen ningún sello y también están riquísimos. Pasos a seguir Elige los calçots más finos que encuentres y límpialos retirando su capa exterior, sus raíces y la parte verde de las hojas. Escúrrelos. Añade una yema de huevo en un cuenco con una cucharada de aceite, un poco de sal y la harina. Remuévelo con un batidor de varillas hasta que te quede una pasta sin grumos. Añade el agua y remueve de nuevo. Deja reposar la pasta 30 min. Monta la clara de huevo al punto de nieve y mézclala suavemente con la pasta de freír que acabas de elaborar. Moja los calçots en esta pasta y fríelos en aceite abundante y caliente hasta que queden dorados. Escúrrelos sobre una servilleta de papel y sírvelos calientes. Presentación del plato y guarniciones recomendadas Para dar el toque final a la receta, puedes acompañar los calçots de mayonesa, alioli o, mejor todavía, de salsa de xató. Puedes optar por comprar la salsa ya preparada. La de Conserves Ferrer, por ejemplo, utiliza ingredientes 100% naturales y se elabora sin conservantes ni colorantes. Otras recetas relacionadas que puedes preparar Calçots a la brasa Coca de calçots