Vive la eclosión de vida y color que transforma los paisajes de buena parte del país durante la primavera. El mes de marzo marca el inicio de la floración de la fruta dulce que se cosechará en verano y, durante semanas, los almendros, melocotoneros o cerezos se tiñen con delicados colores rosados, blanquecinos y rojizos que dan la bienvenida a la primavera. Los campos que salpican nuestra geografía se llenan de flores y aromas, e invitan a pasear, observar y disfrutar de auténticos paisajes de cuento. Esta floración efímera, que dura tan solo unas semanas, se ha convertido en uno de los espectáculos naturales más esperados del año. Los visitantes recorren el territorio para fotografiar los campos floridos, realizar rutas guiadas y conocer de cerca el mundo de la fruta dulce. Marzo es, sin duda, el momento ideal para descubrir estos paisajes únicos que solo la primavera catalana sabe ofrecer. La importancia de la fruta dulce en Cataluña La fruta dulce es uno de los tesoros agrícolas del país, especialmente en las Terres de Lleida, el principal territorio productor. Los campos del Segrià, las Garrigues, el Urgell o la Segarra acogen cada año miles de hectáreas de árboles frutales que te deleitarán con sus colores. La localidad de Aitona (Segrià) se ha convertido en el epicentro del nuevo turismo en torno a la floración de los árboles frutales. Tanto es así que se ha creado una marca: Fruiturisme Aitona. Un nuevo concepto turístico cuyo objetivo es dar a conocer el mundo de la fruta y admirar, a través de diferentes rutas, los campos infinitos de color rosáceo que visten al Segrià los efímeros días de primavera. Se organizan paseos entre campos frutales, vuelos en globo, rutas temáticas, itinerarios didácticos para escuelas, recorridos en bicicleta y catas de fruta dulce, ¡entre otras muchas experiencias!