Durante el siglo XIX, esta comarca fue el territorio con más viñedo de toda Catalunya, antes de que la filoxera y el dinamismo industrial la desplazaran prácticamente del mapa. Hoy, la tenacidad, unión y pasión de un grupo reducido de viticultores de toda la vida ha logrado recuperar esta herencia líquida para volver a situar el picapoll (su variedad insignia blanca) al frente del panorama enoturístico europeo. Reserva tu próxima escapada a la Ruta del Vino de la DO Pla de Bages hoy mismo y comienza un viaje que te sorprenderá. Lagares de piedra seca en medio del bosque La historia vinícola de la DO Pla de Bages es mística y sorprendente. Durante los siglos XVIII y XIX, para ahorrar tiempo y esfuerzo en el transporte de la cosecha, los campesinos de la comarca construyeron un patrimonio casi inverosímil en medio del bosque: las tinas del valle del Flequer. Se trata de un impresionante conjunto de tinas de piedra seca y barro interior medieval donde se fermentaba el vino directamente a pie de los viñedos, acompañadas de barracas de bóveda de cañón donde se guardaban los utensilios de trabajo y se cobijaban los vendimiadores en noches de lluvia. Este patrimonio (declarado Bien Cultural de Interés Nacional) no tiene ninguna equivalencia en el mundo vitivinícola y se puede conocer a pie de bosque a través de rutas señalizadas de gran belleza por el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac. El legado histórico se complementa perfectamente con una visita al conjunto medieval de la ciudad de Manresa (la capital de la comarca), donde domina su espectacular Seu gótica que se levanta sobre el río Cardener, el histórico castillo de Cardona con sus emblemáticas minas de sal que esconden siglos de actividad comercial clásica, o las rutas de peregrinación histórica del Camino Ignaciano y el Camino Oliba que recorren los cultivos de la denominación.