Al norte de la provincia de Tarragona, la Ruta del Trepat y Vinos de la Conca de Barberà nos invita a viajar por un territorio de gran belleza natural y de extensa vida rural. Aquí, en una comarca de horizontes ondulados, el viñedo convive en armonía con los bosques de las montañas de Prades desde la Edad Media. Este es el hogar indiscutible del trepat: una variedad de uva tinta de carácter casi exclusivo que ha revolucionado el panorama vinícola gracias a unos vinos que son todo lo contrario a la potencia clásica: el trepat es finura, acidez vibrante, ligereza de colores y unos aromas de fresa y pimienta negra que te seducen en cada sorbo. Déjate seducir y ven a disfrutarlo. El monasterio de Poblet y el nacimiento del cooperativismo La historia vinícola de la Conca de Barberà se inicia en el siglo XII, gracias a los monjes cistercienses. El Real Monasterio de Santa María de Poblet (una obra de arte de la arquitectura gótica que es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO) es uno de los conjuntos monásticos medievales más grandes y mejor conservados de toda Europa. Fue aquí donde los monjes enseñaron las técnicas agrícolas del cultivo de la viña a la comarca, un legado que más tarde, a finales del siglo XIX, se transformaría con el nacimiento de la primera bodega cooperativa fundada en toda la península, en Barberà de la Conca. Esta comarca acoge hasta seis de las mejores "catedrales del vino" de Catalunya, edificios diseñados por el arquitecto Cèsar Martinell (como las cooperativas de Barberà o la bodega de Sarral) o por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner (como la bodega de Espluga de Francolí), donde la elegancia ornamental del modernismo se pone al servicio del trabajo en el campo. El legado monumental de la comarca se completa de forma monumental paseando a través del histórico recinto amurallado de Montblanc, uno de los conjuntos de murallas medievales mejor conservados de todo el país y donde la leyenda de Sant Jordi sigue viva en sus calles de piedra.