Los calçots son, sin duda, uno de los productos estrella de la gastronomía catalana. Se trata de un tipo de cebolla tierna, poco bulbosa, alargada y con un sabor suave y dulce, que normalmente se cocina directamente sobre la llama de un fuego vivo. Además, suelen ir acompañados de una salsa típica, la salvitxada, similar al célebrecal romesco. Orígenes Los calçots son muy populares en la Costa Daurada, sobre todo en la comarca del Alt Camp, donde la ciudad de Valls es considerada la capital por excelencia. El origen de esta hortaliza se remonta a finales del siglo XIX, y se atribuye al Xat de Benaiges. Este campesino de Valls se convirtió en el pionero de los calçots, después de cocer unas cebollas grilladas y aliñarlas con aceite, vinagre y sal. Desde entonces, las calçotades se han celebrado en Valls y en toda la comarca de forma continuada y exitosa. Aunque el Alt Camp sea la cuna de los calçots, también se cultivan en otras comarcas, como la Conca de Barberà, el Baix Camp y el Tarragonès. Además, hoy en día cada vez hay más productores repartidos por el territorio, desde el Baix Penedès hasta el Baix Llobregat, que ofrecen propuestas para disfrutar de una buena calçotada. ¿Qué beneficios tienes los calçots? Los calçots son una fuente excepcional de fibra y folatos. La fibra favorece el buen funcionamiento de la flora intestinal y, además, nos ayuda a estar saciados durante más tiempo. Por otro lado, los folatos son ideales para las mujeres embarazadas, ya que ayudan al correcto crecimiento de los tejidos e intervienen en el mantenimiento del sistema inmunitario. Para garantizar que la calçotada sea una comida saludable, te recomendamos empezar directamente con los calçots y continuar con el plato de carne y unas verduras a la brasa, terminando con un buen postre a base de frutas. Una auténtica fiesta gastronómica La mejor época para disfrutar de los calçots es durante los meses de invierno, cuando diferentes restaurantes y masías ofrecen calçotades para disfrutar en familia o con amigos, y convertir la tradición de comer calçots en una auténtica fiesta. Para conmemorar esta tradición, cada año, a finales de enero, Valls celebra la Gran Fiesta de la Calçotada. Un evento en el que los asistentes disfrutan de calçotades al aire libre acompañadas de espectáculos, música en directo, concursos y actividades para toda la familia. Una cita anual que reúne a miles de personas y que reivindica este producto típico del territorio. De hecho, el calçot de Valls cuenta con Indicación Geográfica Protegida (IGP), una distinción de la Unión Europea que garantiza el origen y las características únicas de este producto. Además, esta denominación solo la tienen los calçots cultivados en determinados municipios del Alt Camp, el Baix Camp, el Tarragonès y el Baix Penedès, ya que siguen unos métodos que garantizan su calidad.