Cerdanya

Guía de comarcas
La Cerdanya es una comarca pirenaica muy marcada por los deportes de nieve; la orografía de la zona y las posibilidades que ofrece la convierten en el territorio escogido por mucha gente para poder practicarlos.

· Esquiar en las estaciones de La Masella i La Molina.
· Visitar los núcleos urbanos de los municipios.
· Contemplar las iglesias de Santa Maria de Talló y de Sant Julià de Pedra en Bellver de Cerdanya.

· Descubrir el Parc Natural del Cadí-Moixeró.
· Asistir al  Aplec de la Font de Talló de Bellver.
· Seguir las rutas de senderismo en el valle de la Llosa y en el valle de Ingla.
  • Provincia: Girona
  • Extensión: 547
  • Habitantes: 19047
  • Web: CA[http://www.cerdanya.org]

Situación geográfica

La Cerdanya es un territorio natural que está separado en dos partes: la Alta Cerdanya, que depende de la región francesa de Llenguadoc-Roselló (la Catalunya del Norte) y es donde se encuentra el municipio de Llívia; y la Baixa Cerdanya, en la zona catalana, que está dividida entre las provincias de Girona y de Lleida.

La Cerdanya catalana está formada por el alto valle del río Segre, donde se encuentra la llanura más grande de los Pirineos y el conjunto montañoso de la sierra del Cadí y la del Moixeró, entre otros macizos. Limita al norte con Francia y Andorra; al oeste con la comarca del Alt Urgell; al sur, con el Berguedà, y al este, con el Ripollès.

El río más importante es el Segre, que nace en la Alta Cerdanya y pasa por toda su comarca, recibiendo agua de tres afluentes: el Raür, la Llavanera y el Querol.

Clima

Situada en el corazón del Pirineo catalán, presenta los rasgos climáticos propios de una comarca de montaña, donde el rigor hivernal se hace patente con nevadas frecuentes y heladas rigurosas que a menudo llegan a helar la superficie de los estanques del territorio, como el de su capital, Puigcerdà.

Actividades económicas

La economía de la comarca se basa en gran parte en el turismo y en los servicios, ya que, si bien es cierto que buena parte del año su población es muy baja, en invierno, y también, cada vez más, en verano, esta se multiplica exponencialmente. Los deportes relacionados con la nieve son el principal foco de atracción y, por eso, es el sitio habitual de segundas residencias, motivo que hace crecer también el sector de la construcción. En verano, la belleza de sus parajes y las rutas que se pueden hacer permiten desarrollar el turismo rural.

La agricultura ha ido perdiendo peso en la economía de la Cerdanya, donde los principales cultivos son los cereales, el forraje y el aprovechamiento de los bosques. Los prados permiten mantener los pastos del ganado y la producción lechera, que sí mantiene una importancia caudal. Finalmente, la industria está poco desarrollada, pero destaca la relacionada con la alimentación, la madera y el tabaco.

Historia

Las pinturas rupestres, en el abrigo del valle de Ingla, son la primera muestra de actividad humana en la Cerdanya, aunque también se han documentado entierros colectivos en las cuevas y dólmenes repartidos por la comarca.

En el siglo I, los romanos formaron un asentamiento clave en la actual Llívia y la constituyeron como capital de la zona. Fue una villa importante a nivel defensivo y comercial, pero la desaparición del Imperio la dejó en manos de la población autóctona, primero, y musulmana, después.

En el siglo XII, el rey Alfonso II de Aragón fundó el pueblo de Puigcerdà, que rápidamente centralizó buena parte de la economía de la zona. Con la muerte del rey Jaume I, en el siglo XIII, la Cerdanya pasó a manos del Reino de Mallorca, pero las guerras constantes entre catalanes y mallorquinos hicieron que esta comarca fuera objeto de deseo y cambiara de rey hasta el siglo XIV, cuando Pere el Ceremonioso unió los dos reinos.

Catalanes y mallorquines recurrieron a los monarcas de Francia para ayudar a mantener las comarcas del Rosselló y la Cerdanya, hecho que provocó que los francos fueran ganando interés y posesiones. Todo ello se concreta con la firma del Tratado de los Pirineos, de 1659, que puso fin a la guerra con la cesión a los franceses de los territorios más allá de los Pirineos.

La situación fronteriza de la comarca siguió marcando la historia inestable del territorio con la Guerra del Francés (1808-1814), que representa una nueva invasión del norte en toda Catalunya. Más adelante, después de las guerras carlinas, se constituyen los Tratados de Bayona, que estipulan definitivamente las fronteras entre los dos territorios.

Qué ver

La Cerdanya es una comarca que destaca especialmente por la vegetación de montaña. En sus límites se pueden visitar el Parc Natural del Cadí-Moixeró, el valle de Ingla, el Parc Natural de La Tossa Plana de Lles-Puigpedrós o el valle de la Llosa. En estos parajes se encuentran la cueva de Anes de Prullans y dos restos arqueológicos imprescindibles como son los dólmenes de Pavorda, en Alp, y el de Orèn, en Prullans.

Por otra parte, merece la pena dedicar tiempo a descubrir los pueblos y sus núcleos antiguos. En este sentido destacan Bellver de Cerdanya, Bolvir, el centro histórico de Puigcerdà o el barrio antiguo de Llívia. De esta última población es necesario resaltar dos visitas donde la historia queda patente: el altar prerromano, conocido como la Pedra Dreta, y el acueducto Pont de Carresut. Además, también se encuentran vestigios históricos en Alp, con su torre fortificada, o en Lles de Cerdanya y en Montellà y Martinet, que acogen búnkers construidos después de la Segunda Guerra Mundial, abiertos a las visitas.

La comarca es un referente del estilo románico tal como se manifiesta en las numerosas muestras repartidas por el territorio, como la de Santa Maria de Mosoll en Das, la iglesia de Sant Sadurní de Meranges, la de Santa Maria de Músser de Lles y las de Bellver de Cerdanya (Santa Maria de Talló y Sant Julià de Pedra). De esta época, es necesario destacar el antiguo convento de Sant Domènec de Puigcerdà.

Con respecto al patrimonio histórico y cultural, es importante mencionar la presencia del Modernismo en la Cerdanya. Prueba de esto son la casa consistorial de Das y la Torre del Remei de Bolvir.

Finalmente, se debe destacar la actividad cultural que se desarrolla en espacios como la Col·lecció Museu, que muestra la vida de los campesinos de Das, el Museu de l'Esclop de Meranges y el Museu Municipal de Llívia.

Qué hacer

La actividad recreativa por excelencia de la Cerdanya es la práctica del esquí, ya que dispone de dos de las estaciones más importantes del país como son La Masella y La Molina, pero también otras más específicas para el esquí nórdico: Guils Fontanera en Guils de Cerdanya, y Arasa y Lles, en Lles de Cerdanya.

En verano se pueden realizar todo tipo de rutas de senderismo, en bicicleta o hasta a caballo. El abanico de propuestas es muy amplio: seguir la Ruta de los Segadores en el Parc del Cadí-Moixeró, hacer alguna excursión a las fuentes de Basses de Pallaret y la Vall en Bolcir, subir al Coll de Pal o a la Tossa d'Alp, o adentrarse por el camino de Sant Marc y el de los Enamorados en Puigcerdà. La capital acoge, además, una cita importante en la comarca: la Ruta Pirenaica de las Tres Naciones, una marcha cicloturista que acaba con una paellada.

Otra de las actividades que se practica a menudo en la zona es la pesca recreativa de la trucha del Segre, que se puede hacer en Montellà; y, para los más valientes, el aeródromo de la Cerdanya ofrece vuelos con ultraligeros o en ala delta.

Referido a la cultura, es muy recomendable seguir la ruta literaria Ruiz Zafón-El Juego del Ángel, que recorre los municipios por donde transcurre la novela del escritor.

La gastronomía es otro de los atractivos de la Cerdanya; el plato más conocido es el trinxat, pero también destacan las peras de Puigcerdà y los nabos de Talltendre d'Alp. Los pueblos de Prullans y de Montellà y Martinet son reconocidos por su cocina de montaña, y en Alp se celebra una muestra gastronómica.

En cuanto a tradiciones y celebraciones, hay que destacar la Fiesta de l'Estany en Puigcerdà, el Aplec en la Font de Talló de Bellver de Cerdanya, la Fiesta de Sant Sadurní en Prullans y el Festival de Música de la Vila de Llívia, donde también celebran la conocida fiesta de Ramos.

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