Castellfollit de la Roca

Guía de municipios
La espectacular ubicación de Castelfollit lo convierte en un magnífico mirador natural desde el que se pueden contemplar los valles de los ríos Fluvià y Toronell. El municipio es, además, la puerta de entrada a uno de los espacios verdes más importantes de Catalunya: el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.

Encima de un inmenso riscal basáltico se dibuja la silueta de la villa de Castellfollit, con las casas tocando el límite del precipicio y el campanario de la iglesia de Sant Salvador (siglo XIII). Ésta es una de las imágenes más capturadas y pintadas del país.

Imprescindibles

- Recorrer uno de los caminos del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.
- Caminar desde el aparcamiento hasta la plaza de Sant Roc.
- Visitar la cantera basáltica.
- Contemplar la panorámica desde la plaza de Josep Pla.
- Visitar la iglesia de Sant Salvador.
- Tomar el vermut en la plaza de Catalunya.
- Conocer el Museo del Vietnam, único en Europa.
- Entrar en el Museo del Embutido y adquirir algún producto en su tienda especializada.

Sugerencias

  • Comarca: Garrotxa
  • Provincia: Girona
  • Localidad: Castellfollit de la Roca
  • Extensión: 1
  • Habitantes: 1000

Situación geográfica

El municipio está situado en la cordillera Transversal, al oeste de Girona. Castellfollit de la Roca se encuentra limitado por la confluencia de los ríos Fluvià y Turonell. Justo en medio de estos se levanta un acantilado de basalto de cincuenta metros de altura que pertenece al Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. Es uno de los municipios más pequeños de Catalunya.

Clima

El clima de Castellfollit de la Roca es mediterráneo de montaña y presenta lluvias durante buena parte del año. Las temperaturas son suaves, a pesar de que en invierno son frecuentes las heladas. La estación más lluviosa es la primavera, mientras que en verano las noches son frescas y agradables.

Actividades económicas

La economía del municipio se nutre principalmente del sector servicios. Las actividades económicas primarias e industriales están íntimamente ligadas al turismo: fabricación de embutidos, dulces y galletas.

Las producciones de la huerta se limitan a las orillas del río Fluvià y su afluente, el Turonell.

Historia

Las primeras referencias históricas sobre Castellfollit de la Roca corresponden al primitivo castillo, hacia finales del siglo XI. El lugar pertenecía al vizcondado de Bas, jurisdicción feudal dentro del condado de Besalú.

En 1380 la condesa Sibil·la vendió Castellfollit a la Corona, aunque hasta mediados del siglo XIV no se integró definitivamente a la jurisdicción real. Hacia finales de aquel mismo siglo, la población fue centro de la baronía de Castellfollit de la Roca, que incluía también los municipios de Castellar de la Muntanya, Montagut de Fluvià, Sant Joan les Fonts y Begudà.

Los Santapau, también barones de Mosset, fueron los señores de esta baronía, bajo cuyo dominio la villa sufrió el calamitoso terremoto de 1428, en que quedó prácticamente destruida.

Posteriormente y por matrimonio, en 1460 pasó a los Cruïlles de Santapau, que a finales del siglo XVI recibieron también la baronía de Llagostera y el título de condes de Montagut. El castillo fue ocupado durante la rebelión de los remensas entre 1462 y 1485.

Hacia finales de la Guerra de los Segadores, en 1657, las tropas francesas sufrieron una severa derrota en el castillo, que sería derruido por los franceses hacia finales de aquel mismo siglo durante la Guerra de los Nueve Años. La Guerra de Sucesión (1700-1714) también registró combates cerca de la villa.

Desde 1701, las sucesiones hereditarias situaron a la baronía bajo el dominio sucesivo de las familias Negrell, Margarit, Bou y Croix. Ya en el siglo XIX, la Guerra del Francés tuvo de escenario en el municipio (1809-1810), así como la tercera guerra carlista (1874), que vio como los carlistas del general Savalls derrotaban a los republicanos del general Nouvilas.

Qué ver

El acantilado de basalto donde se asienta el pueblo es fruto de la erosión de los ríos sobre los restos de lava de erupciones volcánicas que hace miles de años cubrieron la montaña (una, 217.000 años atrás, y la otra, 192.000). Al enfriarse la lava se crearon largas columnas de basalto de sesenta metros de altura y casi un kilómetro de longitud.

La cantera basáltica de Castellfollit existe desde el siglo XIX y es la única activa de todo el Estado. Se encarga de ella la familia Ortiz y sus usos son sobre todo industriales (roca antiácida), aunque también se utiliza para hacer chimeneas, pavimentos, barbacoas, etc. Antoni Gaudí utilizó este basalto de Castellfollit para construir las columnas del Park Güell.

Esta piedra volcánica constituye la base para la construcción del barrio viejo, formado por plazas y calles estrechas de origen medieval. En un extremo del acantilado, donde había antes el cementerio, está la plaza de Josep Pla, una gran terraza que ofrece una espectacular vista del entorno natural.

De entre la hilera de casas emerge la iglesia de Sant Salvador (siglo XIII). Estuvo afectada por el terremoto del siglo XV y fue destruida durante la Guerra Civil. Ello motivó a los habitantes a construir una nueva en la parte más moderna del pueblo. A mediados de los años ochenta se recuperó el antiguo edificio como centro cultural. El templo actual es de estilo renacentista tardío y tiene un campanario de planta cuadrada.

También nos podemos acercar al Museo del Embutido, creado en 1993 por la familia Sala, que los fabrica desde hace más de 150 años. En la exposición se ven las herramientas que durante décadas se han utilizado para la elaboración de la carne, así como las máquinas y algunas fotografías de las diferentes generaciones de la familia. Cuenta también con una tienda.

Para finalizar podemos visitar el Museo del Vietnam, inaugurado en 2003, que recoge una amplia muestra del material bélico que los Estados Unidos y los países aliados utilizaron durante la guerra, además de un fondo de 400 fotografías, vestimentas del ejército, banderas, insignias y mapas.

Qué hacer

Castellfollit es el punto de salida de numerosas rutas para descubrir un bello entorno natural, desde paseos tranquilos por callejuelas hasta caminatas entre bosques.

Cerca de la villa vieja se halla un conjunto de pequeños huertos rodeados por gran cantidad de caminos que forman parte del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa. Estos senderos permiten descubrir de cerca la pared de basalto y conocer la historia y la cultura del pueblo recorriendo varios canales de agua y fábricas, como Can Mulleras y Can Xaudiera,

Otro itinerario, totalmente señalizado, nos muestra una vertiente más general de la villa. El camino empieza en el aparcamiento que hay cerca de la carretera, desde donde se sigue el trazado del Fluvià, se sube hacia el pueblo por el camino viejo y se llega a la plaza de Sant Roc.

En el calendario de Castellfollit están anotados los días 16 de agosto, fiesta de San Roque, y todos los domingos de septiembre, que son días de encuentro de gigantes. Además, cada sábado por la mañana la plaza Mayor acoge el mercado, repleto de toda clase de productos de gran calidad.

La plaza de Catalunya, construida hace pocos años, es un punto de encuentro y de reunión popular. Alguno de sus bares puede ser un buen lugar para tomar un aperitivo.

Por otro lado, en la tienda del Museo del Embutido se pueden adquirir los embutidos más famosos de la Garrotxa: catalana, «bisbe» blanco y negro, butifarras, fuet, salchichón o jamón, entre otras delicias.

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