Ruta 1714Ruta 1714

Ruta 1714

Rutas Turísticas

Clasificación de la ruta
Historia
Época
Todo el año
Medio de locomoción
A pie, En bicicleta, En automóvil
Nivel de dificultad
Debutantes
Municipios de paso
Barcelona, Cardona, Manresa, Moià, Prats de Rei, els, Sant Boi de Llobregat, Talamanca, Vic, Cervera, Lleida, Seu d'Urgell, la, Solsona
Marca Turística
Barcelona
Puntos de interés
Barcelona, Cardona, Cervera, Lleida, Moià, Sant Boi de Llobregat, Seu d'Urgell, Solsona, Talamanca.
Mapa
Descripción

La Ruta 1714 es un recorrido por los diez escenarios donde tuvieron lugar los episodios históricos más destacables de la Guerra de Sucesión en Cataluña (1702-1714). Se trata de lugares emblemáticos, cargados de simbolismo y con un excepcional interés patrimonial y paisajístico, además de una variada oferta cultural y de ocio por sus alrededores.

La ruta está formada por monumentos como la Seu Vella de Lleida; la ermita de Sant Sebastià, cerca de Vic; la Universidad de Cervera; los castillos de Cardona y de Talamanca; torres de defensa como la de la Manresana, en Els Prats de Rei, o de Solsona, en la fortificación de Castellciutat de La Seu d'Urgell; las ruinas del Born de Barcelona; y las casas donde vivió Rafael Casanova en Moià y en Sant Boi de Llobregat. En el marco de la conmemoración del tricentenario del final de la Guerra de Sucesión (1714-2014), la Ruta 1714 invita al visitante a conocer el patrimonio cultural y artístico de estos lugares y a disfrutar de actividades en su entorno.

La Ruta 1714 es una propuesta turística que se puede hacer de manera completa o por etapas. La mayoría de sus monumentos se encuentran a lo largo del Eje Transversal, en la Cataluña central, una zona con numerosas sorpresas por descubrir. Cada uno tiene una oferta cultural propia o alrededor muy interesante. Además de revivir la historia, recorrer la Ruta 1714 os trasladará al periodo de la Cataluña moderna y os acercará al interesante legado artístico del barroco.

Los municipios que forman parte también ofrecen un amplio abanico de actividades de ocio o al aire libre. Además, muchos de estos lugares cuentan con espectaculares vistas panorámicas a los paisajes de su alrededor e itinerarios para hacer a pie o en bicicleta. La oferta gastronómica es abundante y encontraréis restaurantes que ofrecen adaptaciones de recetas de la cocina que se hacía en el siglo XVIII.

El Born Centre Cultural (Barcelona): Conocer el yacimiento del Born Centre Cultural es trasladarse a la Barcelona sitiada de 1714. Las ruinas que se conservan bajo la impresionante cubierta metálica del antiguo mercado del Born son los vestigios de los barrios que fueron derribados para construir la fortaleza militar de la Ciutadella. La construcción de la fortaleza por orden de Felipe V, como elemento represivo, supuso el desplazamiento obligado de más de 1.200 vecinos y la demolición de una extensa zona de la ciudad: el tramo final de la Acequia Condal, el barrio marinero de la Ribera, el activo centro del Born y el Pla d'en Llull. El excepcional yacimiento del Born CC permite conocer la Barcelona de los siglos XIV-XVIII y la vida cotidiana del setecientos. Además, se pueden visitar dos exposiciones: una permanente "Barcelona 1700. De las piedras a las personas" y una temporal "¡Hasta conseguirlo! El asedio de 1714", y cuenta con una gran oferta de actividades que complementan la visita arqueológica. Barcelona está repleta de huellas de la época de la Guerra de Sucesión: la iglesia de Santa Maria del Mar, donde se casó el archiduque Carlos de Austria en 1708; el convento de Sant Agustí Vell, escenario de la resistencia final austracista; el Fossar de les Moreres y el Fossar de Sant Pere de les Puelles, donde fueron enterrados los defensores de Barcelona; y el parque de la Ciutadella, donde se construyó la fortaleza borbónica. También se puede visitar el Pla de Palau, donde se encontraba la residencia del rey, muy cerca de la Lonja y del Portal de Mar, así como acudir al Museu d'Historia de Catalunya, en el que se explican las claves del conflicto. En el Barri Gòtic, destacan palacios como el de la Generalitat, donde el archiduque reunió a las Cortes en 1705-1706; el Palau Dalmases, donde se reunían los partidarios austracistas; y el Vilana-Perles, residencia del secretario de Carlos VI. Por último, en la ronda de Sant Pere se encuentra el monumento en recuerdo de Rafael Casanova.

Castillo de Cardona: El castillo de Cardona fue el último bastión austracista en capitular durante la Guerra de Sucesión. Este imponente conjunto monumental, situado en lo alto de una colina, cuenta con una corona de baluartes de época barroca, ya que en ese período fueron reforzados para adaptarlos a la guerra moderna, caracterizada por el uso de artillería y armas de fuego. Tras años de ofensivas del ejército borbónico contra el castillo, el 18 de septiembre de 1714 se firmó la capitulación por la que los combatientes aliados se pudieron retirar y emprender el exilio. Del castillo destacan la torre maestra, o Torre de la Minyona, que era la atalaya desde donde se controlaba el territorio, y la colegiata de Sant Vicenç, paradigma del primer románico. En el espacio de la casamata, una batería cubierta o búnker, el visitante encontrará un vistoso montaje multimedia sobre el decisivo papel que desempeñó este castillo durante la guerra. Hoy en día, lo que fue un palacio es un moderno parador. Esta visita permite gozar de unas impresionantes vistas y descubrir la naturaleza del entorno paseando por los alrededores. En Cardona se puede recorrer el centro histórico o conocer la industria de la sal en el Parc Cultural de la Muntanya de Sal. Cada año, en el mes de septiembre, se rememoran los hechos de la guerra en el Aplec de Cardona y, en Semana Santa, el Festival de Música Sacra llena de música la colegiata del castillo. No hay que dejar de probar las pedres de la resistència (piedras de la resistencia), un dulce típico de las pastelerías de Cardona que recibe este nombre a raíz de la firme defensa del castillo durante la Guerra de Sucesión. En los alrededores, pueden descubrirse los caminos de los contrabandistas, visitar la catedral, el Palau Episcopal y el Museu Diocesà i Comarcal, en Solsona, así como el santuario de El Miracle, en Riner.

Universidad de Cervera: La Universidad de Cervera, símbolo de la implantación del nuevo orden borbónico en Cataluña, es un imponente edificio de planta rectangular y simétrica con torres en los ángulos. Se trata de una de las obras más monumentales de la arquitectura civil catalana del siglo XIII. Felipe V cerró las siete universidades catalanas y las concentró en Cervera. El 11 de mayo de 1717, firmó el decreto de constitución de la Universidad, que empezó a funcionar en el nuevo edificio el curso 1740-1741. En 1837, la Universidad se trasladó de nuevo a Barcelona. La visita al monumento se organiza alrededor de dos patios separados por la capilla o paraninfo, de un estilo barroco espléndido. Destacan sus dos fachadas: la exterior, barroca, y la interior, de estilo clásico. En Cervera se puede visitar el Museo Comarcal de Cervera, que nos transporta al siglo XIX, o hacer itinerarios guiados para conocer el patrimonio monumental del centro histórico. En cuanto a las celebraciones, destacan la Pasión y el Festival de Pascua (Semana Santa), el Festival Internacional de Música (julio) y el Aquelarre (agosto). También hay que probar los nevats y las savines, las galletas típicas, acompañadas del licor tradicional, los Aromas de la Segarra. En los alrededores se encuentran la Torre de la Manresana, en Els Prats de Rei, y el espacio dedicado a los militares austracistas Antoni y Manuel Desvalls, en El Poal, su pueblo natal. En arte barroco, destaca el santuario de Sant Ramon de Portell, en Sant Ramon, donde se venera a san Ramón Nonato. Se puede hacer un tramo del Camino de Santiago, recorrer el valle del Llobregós, hacer la ruta de los castillos de la Segarra u observar una gran diversidad de aves en el lago de Ivars i Vila-sana.

Torre de la Manresana (Els Prats de Rei): Del castillo de la Manresana, que formaba parte de la red defensiva del antiguo condado de Manresa, en tierra fronteriza, se conserva una espléndida torre circular, de sillares bien trabajados, que mide 21 metros de altura, erigida en los siglos XI-XII. La torre de la Manresana fue observatorio de una importante batalla en el año 1711. La Manresana fue testigo de la última gran victoria conjunta del ejército catalán antes de la retirada de los soldados aliados, liderada por el general Starhemberg, comandante supremo de los ejércitos aliados del archiduque Carlos de Austria. La torre cuenta con un magnífico mirador desde el que se pueden contemplar los impresionantes campos de Alta Anoia. En una estancia cubierta, un audiovisual explica la batalla de Els Prats de Rei. En el mismo recinto se encuentra la iglesia de Sant Andreu, un edificio románico reconstruido en el siglo XVIII, que conserva un retablo barroco. En Els Prats de Rei, donde hay un núcleo histórico medieval, se pueden hacer diferentes actividades relacionadas con la guerra, como acercarse a la masía Cal Sala, que fue el cuartel del general Starhemberg, recorrer a pie la ruta señalizada de la batalla de 1711 o visitar el Museu Municipal Josep Castellà Real, con piezas y documentos testimoniales del conflicto. También pueden admirarse ejemplos de arte barroco, como la iglesia parroquial de Santa Maria y el santuario de Nuestra Señora del Portal. En los alrededores se encuentra la ciudad de Igualada, donde puede verse la iglesia arciprestal de Santa Maria, con un destacado altar mayor del siglo XVIII; Calaf, población conocida por su mercado, que funciona desde 1226 (sábados), y donde se encontraba la residencia del duque de Vendôme, mariscal del ejército borbónico en el interior de Cataluña; y Copons, donde se celebra la Fiesta de los Traginers (arrieros), recordando a los hombres que transportaban mercancías en carro en el siglo XVIII.

Cómo llegar: carretera BV-1031 dirección Igualada-Barcelona. A 1 kilómetro de Els Prats de Rei.

Castellciutat (La Seu d'Urgell): La recientemente restaurada y acondicionada torre de Solsona forma parte del conjunto fortificado del castillo de Castellciutat, lugar de importancia estratégica para el dominio de los valles del Segre y del Valira. Por ello, la fortaleza de La Seu d'Urgell se convirtió en la principal defensa pirenaica durante la Guerra de Sucesión. Castellciutat, dominada por el ejército aliado, fue gobernada desde el año 1707 por el general Josep Moragues, comandante supremo de las fronteras pirenaicas que tenían que proteger el territorio de las incursiones borbónicas de la Cerdaña, ocupada por el ejército francés. Sin embargo, a causa de la debilidad militar aliada, Moragues tuvo que firmar la capitulación el 28 de septiembre de 1713. Un recorrido desde la ciudad nos lleva hasta la torre de Solsona. Desde este punto de gran interés paisajístico y natural, resulta fácil entender la posición estratégica del lugar. En el centro histórico de La Seu d'Urgell, en el Espai Ermengol-Museu de la Ciutat, una exposición relata la estancia del general Josep Moragues en la población y la defensa del paso pirenaico. En el complejo de la catedral de Santa Maria, la única de estilo románico en Cataluña, se conservan interesantes obras barrocas. La Feria de Sant Ermengol (octubre) es la más conocida de la región. En los alrededores pueden visitarse Espacios 1714, como Oliana, población natal de Ramon de Vilana-Perles, hombre de confianza del archiduque Carlos; Puigcerdà, muy próximo a la estratégica fortaleza de Montlluís; y la Vila cremada de Peramola. Pedalear por las rutas del Centro BTT La Seu - Alt Urgell o practicar deportes en aguas bravas en el Canal Olímpico son interesantes actividades de turismo activo que ofrece la zona. En cuanto a la gastronomía, se pueden degustar productos como el queso Urgèlia y la mantequilla Cadí, ambos con denominación de origen protegida (DOP).

Cómo llegar: carretera N-260 dirección Lleida. A 1 kilómetro del centro de La Seu d'Urgell.

Colina de la Seu Vella (Lleida): El conjunto monumental de la colina de la Seu Vella, el símbolo más emblemático de las Tierras de Poniente está integrado por los edificios que en su momento constituían la Catedral o Seo y el Castillo del Rey o Suda. A raíz de la victoria borbónica en la Guerra de Sucesión, a partir del siglo XVIII, toda la colina pasó a ser recinto militar. En otoño de 1707, la ciudad de Lleida se rindió ante las tropas de Felipe V tras un feroz asedio y la represión contra la población fue ejemplar. La catedral, levantada en el año 1203, se cerró al culto y a los fieles, y fue transformada en cuartel militar a partir de 1749. La fortificación del cerro hizo desaparecer el barrio gótico, el más importante de la ciudad, y desde entonces hasta 1948 ese lugar tuvo usos castrenses. De la Seu Vella, gran ejemplo de arquitectura gótica europea, sorprenden el claustro, por sus magníficos elementos de escultura monumental, y el campanario. En la capilla de Sant Joan Baptista se proyecta un audiovisual sobre la Guerra de Sucesión en Lleida. Un itinerario por los baluartes permite conocer las huellas de la victoria borbónica y disfrutar de impresionantes vistas de la ciudad. En Lleida hay que visitar el castillo de Gardeny, fortín estratégico en tiempos de guerra que había dominado la Orden del Temple; la catedral nueva o Seu Nova, que sustituyó a la de la colina; el antiguo hospital de Santa Maria, hoy sede del Institut d'Estudis Ilerdencs; el Museo de Lleida, con un importante fondo arqueológico y artístico; y el centro histórico. En gastronomía destaca el Aplec del Caragol (mayo) y la cocina relacionada con este evento, además de los productos de la tierra, como frutas, hortalizas y el aceite de oliva de la DOP Les Garrigues. La Fiesta del Vino (otoño) o la Ruta del Vino de Lleida de la DO Costers del Segre son un deleite para los sentidos. El convento de El Roser de Lleida, donde murieron austracistas refugiados al ser incendiado por las tropas borbónicas en el año 1707, y el municipio de Almenar, donde se libró una batalla con victoria aliada que permitió el avance hacia Zaragoza en 1710, son otros espacios relacionados con la guerra.

Casa-Museu Rafel Casanova (Moià): En este edificio del siglo XVI nació Rafael Casanova, conseller en cap de Barcelona y héroe de la defensa de la ciudad durante el asedio de 1714. La casa natal de Casanova en Moià es hoy un museo dedicado a la Guerra de Sucesión y a este personaje. En la etapa final de la guerra, Casanova fue conseller en cap y coronel de la milicia gremial de Barcelona. El 11 de septiembre de 1714 cayó herido durante los ataques borbónicos y su entorno lo hizo pasar por muerto. Se estableció entonces en Sant Boi de Llobregat, donde murió en el año 1743. El edificio conserva el espíritu de una casa solariega de época moderna y de gusto barroco. En él pueden verse una exposición y un audiovisual sobre la figura política y militar de Casanova. En Moià se puede admirar un rico patrimonio barroco en el centro histórico, presidido por la imponente portalada y el campanario de la iglesia de Santa Maria, y con unas maravillosas vistas al Montseny y a Montserrat. Se celebran el prestigioso Festival de Música Francesc Viñas (verano), en honor a este tenor hijo de Moià, y la Fiesta Barroca, una reconstrucción histórica de los hechos de 1714 (septiembre). En los alrededores se pueden visitar Villas Quemadas como Sallent y Sant Feliu Sasserra, y otros espacios como Castellterçol, donde nacieron héroes austracistas. En cuanto al arte, hay que destacar los impresionantes retablos y portalada barrocos de la iglesia de Santa Maria d'Oló. Para poner un broche de oro a esta visita, no hay que dejar de probar los fabulosos vinos de la DO Pla de Bages.

Can Barraquer e iglesia de Sant Baldiri (Sant Boi de Llobregat): En la casa solariega de Can Barraquer, que data del siglo XV y actualmente es la sede del Museo de Sant Boi de Llobregat, vivió durante años y hasta su muerte Rafael Casanova. El conseller en cap de Barcelona está enterrado en la capilla de La Pietat de la iglesia parroquial de Sant Baldiri, en la misma ciudad. Al caer herido Rafael Casanova durante el asedio de Barcelona, el 11 de septiembre de 1714, las personas de su entorno lo hicieron pasar por muerto. Reapareció en 1719 y en los años siguientes volvió a ejercer la abogacía. En el año 1743 murió en Can Barraquer y fue enterrado en la iglesia parroquial de Sant Baldiri. En el Museu de Sant Boi se presenta la exposición "Rafael Casanova y su tiempo". Al otro lado de la plaza, dentro de la iglesia parroquial, de época barroca, se encuentra la tumba de Casanova, con una cuidada información sobre su vida y su obra. Cada 11 de septiembre tiene lugar la tradicional ofrenda floral para rendir homenaje al conseller. En Sant Boi de Llobregat, pasear por el centro histórico tiene mucho encanto; se pueden admirar edificios como Can Castells, actual biblioteca, o Can Torrents, complejo perteneciente al museo de la población. La Muestra Gastronómica de la Alcachofa (marzo) y el Festival de Música Altaveu (septiembre) son buenos reclamos lúdicos. En los alrededores de Sant Boi se puede disfrutar de actividades al aire libre, como itinerarios en bicicleta o a pie, y a orillas del Llobregat se puede contemplar el delta del río. También se puede visitar el Parc Agrari del Baix Llobregat, donde la alcachofa es la hortaliza más cultivada y, cuando es temporada, se puede degustar este producto en los restaurantes de la zona. En Santa Coloma de Cervelló se encuentra la Còlonia Güell, de Antoni Gaudí, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Para completar el circuito de espacios en homenaje a Rafael Casanova, se puede visitar la escultura que se levanta en la ronda de Sant Pere de Barcelona, además de la casa natal de Moià, monumento de la Ruta 1714.

Castillo de Talamanca (Talamanca): El pueblo de Talamanca, rodeado de un entorno natural de gran belleza, fue el escenario de la última victoria aliada un mes antes de la capitulación de Barcelona. El castillo, originario del siglo X y reconstruido nuevamente tras la guerra, es el recuerdo más vivo de la estrategia militar de los dos bandos. Entre agosto de 1713 y la caída de Barcelona, en septiembre de 1714, la Cataluña central fue escenario de la lucha entre el ejército resistente, liderado por Antoni Desvalls i de Vergós, marqués de El Poal, y las tropas borbónicas. La batalla de Talamanca, los días 13 y 14 de agosto de 1714, acabó con la victoria austracista y un resultado final de 680 bajas entre muertos y heridos de los dos bandos. El castillo de Talamanca, que fue reconstruido tras la orden borbónica de derribar los castillos y las casas de los fieles al archiduque Carlos, cuenta con una sala donde se explica la confrontación. Desde el mirador de la batalla, donde unos paneles ilustrados muestran la estrategia de los dos bandos, se puede observar el entorno de la puerta norte del parque natural de Sant Llorenç del Munt i l'Obac. Coronar la cima del Montcau o hacer itinerarios de senderismo y BTT son interesantes propuestas de turismo activo de la zona. También es recomendable probar los vinos de la DO Pla de Bages. En los alrededores se encuentran las Villas Quemadas de Manresa y Monistrol de Calders, que se explican en el Museu Comarcal de Manresa, donde también hay una rica colección de arte barroco. En Castellbell i el Vilar se conserva una sólida fortificación, clave en la guerra, y en Mura se pueden visitar unas impresionantes cuevas subterráneas.

Ermita de San Sebastián (Vic-Santa Eulàlia de Riuprimer): En la ermita de San Sebastián, en el término municipal de Vic y parroquia de Santa Eulàlia de Riuprimer, se firmó el decisivo Pacto de los Vigatans, origen de la revuelta a favor del archiduque Carlos de Austria. Visitando la ermita, situada en una colina con vistas privilegiadas sobre la Plana de Vic, se tiene la sensación de estar en un verdadero lugar histórico, donde una reunión clandestina cambió el curso de los hechos. El Pacto de los Vigatans, firmado el 17 de mayo de 1705 por ocho prohombres de la pequeña nobleza terrateniente de Osona, posibilitó un acuerdo según el cual Cataluña se comprometía con la causa del archiduque Carlos de Austria y daba apoyo militar a un desembarco aliado, mientras que Inglaterra se comprometía a defender las Constituciones catalanas. Desde el Pla de Sant Sebastià, presidido por la ermita, hay una espléndida panorámica de la Plana de Vic y de los macizos montañosos que la rodean: el Montseny, Les Guilleries y el Collsacabra. En Vic, pasear por el centro histórico permite contemplar un amplio patrimonio arquitectónico de distintas épocas, del que destacan la catedral de Sant Pere y la plaza del Mercadal, donde se hacen los conocidos mercados, ferias y celebraciones. El Museu Episcopal reúne una de las mejores colecciones de arte románico y gótico de Europa. En los alrededores se encuentran las Villas Quemadas de Oristà, Prats de Lluçanès, Sant Hipòlit de Voltregà y Torelló, y los pueblos de Perafita y Les Masies de Roda, cuna de Jaume Puig de Perafita y de Bac de Roda, respectivamente, ambos signatarios del Pacto de los Vigatans. En Les Masies de Voltregà hay que visitar el santuario de Nuestra Señora de la Gleva. Por lo que respecta al turismo activo, se pueden hacer itinerarios en bicicleta desde los centros BTT de Osona (Sau-Collsacabra, Lluçanès y Plana de Vic), remar en kayak en el pantano de Sau o volar en globo aerostático sobre la Plana de Vic. En gastronomía, destacan los restaurantes del colectivo Osona Cuina y los embutidos de la comarca, con larga tradición.

Cómo llegar: carretera BV-4316 dirección Santa Eulàlia de Riuprimer. A 7 kilómetros del centro de Vic.

Situación

Coordenadas GPS X: 2.18393920298785, Y: 41.3850653765301
Fotos