Здание справа от главного входа в Парк ГуэляЗдание справа от главного входа в Парк Гуэля

El Park Güell y la montaña del Tibidabo como escenarios de cine

Туристические маршруты

Категория маршрута
Кино
Время года
Круглый год
Средство передвижения
Для пеших прогулок
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Для новичков
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No
Муниципалитеты по пути
Barcelona
Населенные пункты по пути
Barcelona
Туристический бренд
Барселона
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Описание

La ruta por los escenarios de la Barcelona periférica se puede iniciar en la plaza de Lesseps, que exhibe la fachada de las Casas Ramos, en los números 30, 31 y 32 de la plaza. Estas casas, diseñadas por Jaume Torres i Grau dentro de las corrientes modernistas de comienzos del siglo XX, deben su nombre a Ricard Ramos, un naviero que encargó su construcción.

Precisamente el piso en el que vivió el empresario fue utilizado por Pedro Almodóvar para el rodaje de algunas escenas de Todo sobre mi madre, convirtiéndolo en la vivienda de los padres de Rosa, el personaje interpretado por Penélope Cruz. El edificio, su fachada y su espectacular escalera salen en varios planos del film, y en el interior de la vivienda también se suceden distintas escenas, como la visita de la propia Rosa junto con su amiga, interpretada por Cecilia Roth, que son recibidas por la madre de Rosa, encarnada por Rosa Maria Sardà. En la realidad y en la ficción, la decoración de la vivienda es la misma, con la excepción de algunos muebles, como un sofá diseñado por Gaudí para la casa Batlló. Esta bonita pieza se puede ver en la colección del Museu Nacional d'Art de Catalunya.

Ésta no es la única película que utiliza la plaza de Lesseps como escenario cinematográfico. Más recientemente se rodaron en ella escenas de Lo mejor de mí, ópera prima de la directora Roser Aguilar protagonizada por Marián Álvarez.

Desde la plaza de Lesseps, el trayecto continúa hasta el Park Güell, otro de los espacios emblemáticos de la ciudad condal. La iniciativa de Eusebi Güell, que pretendía construir allí una ciudad-jardín a comienzos del siglo pasado, y la intervención inconfundible de Antoni Gaudí convirtieron este espacio en una avanzadilla estética para la época.

El atractivo singular del parque explica que éste figurara ya en un documental de 1911 consagrado a los principales rincones turísticos de Barcelona, titulado La perla del Mediterráneo. Este documental, uno de los precursores de la promoción turística de la Barcelona, se daba por perdido hasta que fue descubierto en una lata de película adquirida por un particular en Los Encantes, el tradicional mercado de antigüedades barcelonés.

Todavía hoy las formas y el colorido de los distintos rincones del parque seducen a las cámaras y lo han transformado en uno de sus escenarios cinematográficos más solicitados. Uno de los primeros grandes directores que se fijaron en este lugar fue Michelangelo Antonioni, que situó aquí al protagonista de El reportero, Jack Nicholson, quien tendrá un encuentro con una mujer en el parque.

Asimismo, aparece en Tardes de Gaudí, la película de Susan Seidelman, y en un par de escenas de Una casa de locos, de Cédric Klapicsh, donde los protagonistas permanecen en la terraza del banco ondulado, charlando tranquilamente mientras la cámara se recrea en una panorámica de Barcelona.

También en Vicky Cristina Barcelona, Woody Allen rinde homenaje al Park Güell en una escena rodada junto a la fuente presidida por el bonito lagarto policromado, símbolo del recinto. En ella aparecen dos de sus protagonistas, Javier Bardem y Rebecca Hall, que mantienen una conversación; para que se pudiera entender el diálogo entre ambos, hubo que reducir el caudal de la fuente.

Otras películas como La ciudad de los prodigios, de Mario Camus, o Amigo amado, de Ventura Pons e interpretada por Josep Maria Pou y Rosa Maria Sardà, también plasmaron la magia de este espacio lleno de colorido.

El cine experimental no ha pasado por alto el carácter fantástico del Park Güell, donde en el 2005 se llevó a cabo el rodaje de Una peli, film vanguardista del realizador colombiano Ricardo Coral.

Desde aquí, una de las escapadas que merecen la pena en esta ruta cinematográfica es el Laberint d'Horta, otro parque, éste del siglo XVIII, ubicado en una antigua finca entre Barcelona y la sierra de Collserola. Este espectacular espacio ajardinado, que se escalona en tres niveles, fue diseñado por el arquitecto italiano Domenico Bagutti y restaurado a finales del siglo pasado. En las últimas décadas ha servido con frecuencia como escenario de las historias más dispares. En El perfume, se situó aquí la casa familiar de Laura, una de las muchachas que despiertan la pasión letal del protagonista. El palacio de Desvalls se convirtió, en la ficción cinematográfica, en un palacio de Grasse donde Laura reside con su padre, interpretado por Alan Rickman. También en los mismos jardines tiene lugar una fiesta de la alta sociedad a la que asiste el marqués de Montesquieu. La fiesta terminará dramáticamente, con la desaparición de dos jóvenes mellizas.

Este escenario evoca historias y tramas de época, como la película Illuminati, la conspiración de los ángeles, dirigida por Santiago Lapeira en el 2005.

Este film de suspense, ambientado en el siglo XVIII, gira en torno a la figura de Giacomo Casanova.

En el mismo año, el laberinto apareció también En busca del Grial, película histórica realizada por David Grau e interpretada, entre otros, por Jordi Dauder.

Más recientemente, este singular espacio vuelve a aparecer en la gran pantalla con el film En la ciudad de Silvia, rodado en el 2007 por José Luis Guerín y protagonizado por Pilar López de Ayala.

El laberinto ha tenido, además, su papel en numerosos anuncios y en una comedia musical, No me creo lo que veo, basada en las peripecias del grupo británico S Club.

Desde aquí, la ruta se acerca al pie del Tibidabo, transitado por el popular Tramvia Blau y por un funicular que conduce a la cima del monte.

Muy cerca de la base del funicular abre sus puertas CosmoCaixa, un museo consagrado a la ciencia y creado por la entidad financiera La Caixa. Sus salas ofrecen un recorrido muy completo por los avances de las distintas disciplinas científicas, con el añadido de pequeños ciclos de cine en los que se recogen algunos de los títulos clásicos de la ciencia ficción.

El recorrido en el Tramvia Blau, que ha cumplido un siglo de funcionamiento, lleva hasta la base del funicular, inaugurado también a comienzos del siglo pasado y modernizado hace pocos años.

El trayecto del funicular concluye a más de quinientos metros de altitud, en la llamada plaza del Tibidabo, desde la que se accede a la basílica del Sagrat Cor y al parque de atracciones del Tibidabo,otro de los escenarios frecuentes del séptimo arte. La presencia de este parque se hace visible en dos historias que tienen en común su atmósfera de desasosiego. Una de ellas es El maquinista, rodada por Brad Anderson en el 2003 y protagonizada por Christian Bale y Jennifer Jason Leigh. En el film, el personaje de Bale hace una visita al parque acompañado de otra de las intérpretes de la trama, Aitana Sánchez-Gijón.

Años antes, el parque también aparecía en Los sin nombre, el primer largometraje dirigido por Jaume Balagueró, que ya reflejaba su debilidad por el cine de terror en esta historia de ocultismo y niños desaparecidos. Esta película, interpretada por Emma Vilarasau, Tristán Ulloa y Karra Elejalde, tuvo una excelente acogida entre los aficionados al cine de terror y fue premiada en 1999 en el Festival de Sitges.

Las instalaciones del parque asomaron nuevamente a la pantalla en Vicky Cristina Barcelona, durante la escena en la que Javier Bardem acompaña a Scarlett Johansson entre las atracciones.

La mirada cinematográfica sobre la ciudad no es el único guiño del Tibidabo al mundo del celuloide. Entre sus instalaciones hay que destacar su cine en cuatro dimensiones, un espectáculo que aúna la proyección de películas en tres dimensiones con diferentes efectos especiales, como el movimiento de las butacas. La sala permite proyectar películas de terror o de aventuras, destinadas a provocar emociones intensas en un público familiar.

Otro ingrediente del parque de atracciones que sugiere la fantasía del séptimo arte es su Museo de los Autómatas, una extraordinaria colección que incluye mecanismos realizados desde finales del siglo XIX. Figuras como un músico negro de New Orleans, de 1880, o la popular «Moños», una pitonisa que muestra las cartas, son algunas de las piezas de este singular museo, que también incluye varios dioramas que reproducen una ópera, el infierno o el país de las hadas, entre otros temas. El valor de la colección provocó que el propio Walt Disney extendiera un cheque en blanco para quedarse con ella, aunque no lo consiguió.

Местоположение

Координаты GPS X: 2.14951576130038, Y: 41.4064272279407
Фотографии